Colombia: tasas altas y mayor estrés financiero empresarial

Colombia enfrenta hoy una desventaja financiera significativa frente a Chile y Perú. Mientras la tasa de política monetaria colombiana se ubica en 12,0%, en Chile alcanza 4,5% y en Perú 4,25%. Esto representa una brecha superior a 750 puntos básicos.

Aunque las compañías no se financian directamente a la tasa del banco central, esta constituye el punto de partida del costo del crédito. Al incorporarle el margen bancario, el riesgo del deudor, el plazo y las garantías, muchas empresas colombianas terminan pagando tasas sustancialmente superiores.

El efecto sobre la caja puede ser crítico. Una empresa puede generar EBITDA positivo y, aun así, encontrarse financieramente asfixiada porque el servicio de la deuda consume los recursos que deberían destinarse a capital de trabajo, inversiones o dividendos.

Las principales señales de alerta son:

• Utilizar deuda de corto plazo para pagar obligaciones anteriores.
• Aplazar inversiones indispensables para preservar liquidez.
• Consumir permanentemente las líneas de capital de trabajo.
• Acumular vencimientos con proveedores o entidades financieras.
• Suspender dividendos de manera indefinida.
• Destinar la mayor parte del flujo de caja al pago de intereses y capital.

Cuando esto ocurre, el problema no necesariamente está en el negocio. Muchas veces existe un descalce entre la generación de caja y la estructura financiera.

Desde nuestra experiencia en procesos de refinanciamiento y reestructuración, la mejor oportunidad para actuar se presenta antes del incumplimiento. Una compañía que todavía atiende sus obligaciones conserva mayor credibilidad, más alternativas y mejor capacidad de negociación.

El primer paso es construir una proyección realista de caja y determinar cuánto servicio de deuda puede soportar el negocio sin comprometer su operación. A partir de ese diagnóstico pueden evaluarse alternativas como:

• Extender los plazos de amortización.
• Incorporar periodos de gracia.
• Convertir obligaciones de corto plazo en deuda de largo plazo.
• Renegociar tasas, garantías y covenants.
• Consolidar acreedores bajo una estructura integral.
• Incorporar capital, deuda subordinada o un socio estratégico.
• Vender activos no esenciales.

El objetivo no es simplemente postergar vencimientos, sino construir una estructura de capital sostenible y recuperar la capacidad de invertir y crecer.

Las compañías suelen retrasar estas decisiones porque temen enviar una señal de debilidad. Sin embargo, reconocer oportunamente una estructura financiera insostenible es una decisión responsable que protege el valor del negocio, los empleos y la participación de los accionistas.

Los mecanismos concursales pueden ser necesarios cuando la negociación privada deja de ser viable, pero deberían ser la última alternativa. Aunque ofrecen protección legal, pueden restringir severamente el acceso al crédito, deteriorar las relaciones comerciales y dejar a la empresa, durante un periodo prolongado, fuera del mercado formal de capitales.

En el entorno colombiano actual, esperar a que la caja se termine no es una estrategia. La reestructuración temprana es, ante todo, una herramienta de preservación de valor.

Reinaldo Espinosa-Garat | Managing Partner | Concordia Investments