Fin al Carry Trade: devaluando el peso colombiano
10 de septiembre de 2026
Por Reinaldo Espinosa-Garat | Managing Partner
Ayer miercoles 9 de septiembre, el tipo de cambio en Colombia volvió a caer por debajo de los 3.100 pesos por dólar, poniendo en grave riesgo a la industria exportadora. Esta nueva apreciación no puede analizarse únicamente como el resultado de mejores fundamentos económicos: también refleja la entrada de capitales de corto plazo atraídos por el diferencial de tasas de interés.
Subir las tasas puede contribuir a contener la inflación, pero, al mismo tiempo, hace más rentable el carry trade. Estos capitales ingresan para aprovechar una ganancia financiera temporal, presionan artificialmente la revaluación de la moneda y pueden salir abruptamente ante cualquier cambio en las expectativas. Así, una herramienta necesaria para estabilizar los precios puede terminar profundizando la vulnerabilidad cambiaria y afectando la competitividad de los sectores exportadores.
Por eso, resulta necesario establecer un encaje para las inversiones de capital con permanencia inferior a un año. Esta medida encarecería los flujos más especulativos y de mayor riesgo, sin castigar la inversión extranjera productiva y de largo plazo. No se trata de cerrar la cuenta de capitales ni de desalentar la inversión, sino de distinguir entre el capital que llega para construir empresas y generar empleo y aquel que solo busca arbitrar tasas y puede salir mañana.
El capital productivo debe ser bienvenido. Pero el capital de corto plazo, que obtiene beneficios privados mientras amplifica los riesgos cambiarios para toda la economía, debe asumir parte del costo que genera.
Un encaje bien diseñado permitiría recuperar ese equilibrio, proteger la industria exportadora y evitar que la política de tasas termine alimentando una vulnerabilidad que después todos tendremos que pagar.




