Cuatro pilares para enfrentar la tormenta en exportadores

mauricio.castro@concordiainvestments.com

En 2026, la ecuación financiera del exportador cambió abruptamente.

El salario mínimo, incluido el auxilio de transporte, aumentó aproximadamente 23%; la inflación anual llegó a 6,14% en junio; el financiamiento empresarial en pesos continúa por encima del 15% anual y la política arancelaria de Estados Unidos se ha vuelto más incierta, incluyendo la aplicación de un arancel base del 10% para ciertos productos de exportación colombianos (no aplica de manera uniforme a todos los sectores, pero sí introduce fricción adicional en varias cadenas de valor).

Pero el golpe más directo está en la tasa de cambio.

La TRM pasó de $3.757,08 por dólar al cierre de 2025 a $3.128,65 el 17 de agosto de 2026: una caída de 16,7%. Una compañía que exporta los mismos dólares hoy recibe cerca de 17% menos pesos, antes de considerar mayores costos laborales, logísticos, energéticos y financieros.

¿Cómo impacta esto los resultados?

Tomemos un exportador de flores que, por cada $100 de ingresos, tenía la siguiente estructura:

• Mano de obra: $35
• Insumos y costos locales: $35
• Costos vinculados al dólar: $20
• Utilidad operacional: $10

Si mantiene el volumen y precio en dólares, sus ingresos en pesos caerían de $100 a $83. Si la mano de obra aumenta 23%, subiría de $35 a $43; los costos locales ajustados por inflación pasarían de $35 a $37, mientras los costos vinculados al dólar podrían disminuir de $20 a $17.

El resultado operacional pasaría de una utilidad de $10 a una pérdida cercana a $14.

Es un ejercicio ilustrativo: el impacto real depende de la estructura de costos y coberturas de cada compañía. Sin embargo, demuestra cómo una empresa rentable puede comenzar rápidamente a destruir caja.

En el café puede existir una cobertura natural mayor, porque el precio de compra del grano incorpora parcialmente el precio internacional y la tasa de cambio. Aun así, nómina, procesamiento, transporte, almacenamiento e intereses continúan presionando los márgenes.

Si, además, la empresa sufrió daños o interrupciones logísticas por el terremoto, la presión de liquidez puede amenazar su continuidad.

¿Qué estamos haciendo en Concordia Investments con nuestros clientes exportadores?

En este contexto, no basta con “ajustar costos”: se requiere una estrategia financiera integral. Por eso trabajamos sobre cuatro pilares críticos que buscan proteger la caja, estabilizar la operación y dar tiempo para adaptarse:

  1. Capital de trabajo en dólares (protección del flujo operativo)
    Inyectamos liquidez en la misma moneda de exportación para evitar el descalce cambiario. Esto permite sostener la operación sin depender de una TRM cada vez más volátil y sin deteriorar el capital de trabajo en pesos.
  2. Refinanciación estratégica de pasivos (alivio inmediato de caja)
    Reestructuramos deuda para extender plazos, reducir presión de amortizaciones y liberar flujo de caja operativo. El objetivo no es solo “pagar más tarde”, sino ganar oxígeno financiero en el momento más crítico del ciclo exportador.
  3. Coberturas cambiarias (protección de márgenes y presupuestos)
    Diseñamos esquemas de cobertura que permiten estabilizar ingresos en pesos frente a nuevas revaluaciones. Esto convierte la incertidumbre cambiaria en una variable gestionable y no en una amenaza constante.
  4. Financiación puente para contingencias y recuperación (continuidad del negocio)
    Anticipamos recursos frente a indemnizaciones de seguros o eventos extraordinarios, permitiendo financiar reparación de activos, reposición de inventarios y reconstrucción operativa sin detener la producción ni las exportaciones.

En estas coyunturas, el tiempo es una variable financiera. Esperar que el problema se resuelva solo reduce las alternativas y encarece cualquier solución posterior.

La buena noticia es que existen herramientas.La mala noticia es que deben implementarse antes de que la caja se agote.

Mauricio Castro | Associate Partner | Concordia Investments